LAS AVES RAPACES COMO INDICADORES ECOLÓGICOS

En España conocemos bastante bien las especies de aves existentes, su distribución geográfica, el tamaño de sus poblaciones e incluso sus principales amenazas. Sin embargo, estamos todavía lejos de comprender el significado ecológico de las aves. Por ejemplo, su capacidad para servirnos como bioindicadores del estado de los ecosistemas y su capacidad para realizar ciertas funciones en los ecosistemas y suministrarnos servicios.

En el reciente número de la revista Quercus (Noviembre 2018) publicamos un artículo titulado “Las aves rapaces, bioindicadores de los ecosistemas forestales”. En ese artículo, que animamos a que lo leíais, se muestran los resultados más relevantes de una línea de investigación que, de alguna manera, empezó cuando éramos más jóvenes, allí por los años ochenta, pero le dimos un impulso especial a partir de 2004 desde nuestras posiciones en la Universidad de Alcalá de Henares.

El artículo resume los resultados de dos Tesis Doctorales y ocho artículos publicados en revistas internacionales de elevado impacto en los campos de la ecología y la ornitología. Los artículos, publicados en inglés, aparecen reseñados en el artículo de Quercus y pueden ser localizados fácilmente por internet, aunque estoy encantado de enviárselos personalmente a toda persona que los solicite a mi correo electrónico (salvador.rebollo@uah.es).

muda de un azor adulto

Algunos de los autores estudiando la muda de un azor adulto. De izquierda a derecha: José Manuel Fernández, Gonzalo García, Salvador Rebollo y Lorenzo Pérez | © Marcelo Bermúdez

La selección de las rapaces forestales como diana de nuestras investigaciones sobre las aves como bioindicadores ecológicos se intuye fácilmente. Al situarse al final de las redes tróficas, son sensibles a las alteraciones que se produzcan en cualquier parte de la red. Como el pescador que, desde uno de los extremos, percibe todas las perturbaciones que se producen a lo largo del sedal.

Posteriormente, el estudio de la biología de las rapaces enriquece esta capacidad bioindicadora. Así, el estudio de las preferencias de hábitat de las rapaces nos informa del estado de salud de nuestros bosques y de las principales causas que los alteran, y el estudio de la dieta de las rapaces nos informa del estado de las poblaciones de sus presas y de los factores ambientales que les están influyendo.

El viaje que iniciamos con el estudio de las aves rapaces como indicadores de los ecosistemas forestales fue apasionante. Nos permitió conocer las dificultades reales que tiene el estudio de aspectos básicos de la biología de las aves, por ejemplo, la dieta. Tuvimos que realizar un gran esfuerzo para localizar métodos rigurosos que no fueran demasiado invasivos y no afectaran al comportamiento de las aves. La utilización de técnicas avanzadas de grabación mediante video-cámaras fue esencial para conseguir este objetivo. Todo investigador que quiera aplicar estas técnicas ha de estar muy atento a los rápidos avances de la tecnología actual, que pone en el mercado video-cámaras cada vez más baratas, con menores gastos de energía, con tamaños reducidos, con formas y colores que facilitan el camuflaje y con numerosas y variadas prestaciones técnicas.

Nido de Azor

Nido de azor con tres pollos. La hembra adulta había desparecido y el macho adulto depositaba las presas en el nido sin repartir la comida entre las crías ni retirar los restos de las presas que se acumulaban. Entre los restos, arrendajo y paloma doméstica, dos de las presas preferidas por el azor en el área de estudio | © Salvador Rebollo

El estudio de las rapaces nos permitió también profundizar en aspectos singulares de su biología como es el RSD, Reversed Sexual Dimorfism, es decir, el mayor tamaño de las hembras respecto de los machos. Un rasgo relativamente escaso en la Naturaleza, aunque presente en numerosos grupos zoológicos. Las diferentes funciones o roles de los dos adultos de la pareja generan presiones de selección natural diferentes en cada sexo y que favorecen a las hembras de mayor tamaño y a los machos de menor tamaño.

Sin embargo, nuestro mayor esfuerzo lo dedicamos al estudio de la selección del hábitat de nidificación de las rapaces y al papel de la estructura de la vegetación arbórea, la competencia intra-específica (la rivalidad entre las parejas reproductoras de una misma especie) y las interacciones inter-específicas (las interacciones entre parejas reproductoras que pertenecen a especies de rapaces diferentes). La densidad y diversidad de rapaces forestales en el ecosistema estudiado era elevada, de tal manera que el comportamiento territorial y la depredación dentro del gremio de las rapaces fue clave para comprender la selección de los lugares de nidificación.

El estudio de la selección de hábitat de las rapaces también nos permitió profundizar en el origen y la gestión histórica de las manchas forestales estudiadas, muy singulares en el contexto nacional. Por ejemplo, su fuerte carácter minifundista. La mayoría de las parcelas de explotación forestal son muy pequeñas, de menos de media hectárea y, por tanto, el tamaño medio de las talas era también relativamente pequeño en la zona de estudio.

Hábitat de nidificación de las rapaces forestales

Principal hábitat de nidificación de las rapaces forestales en el área de estudio: parcelas forestales abandonadas o con turnos de explotación largos. Nótese la compleja estructura vertical de la vegetación arbórea. En la foto puede apreciarse a Sara Martínez Hesterkamp, una de las investigadoras | © Gonzalo García

Además, existen formas “primitivas” de gestión forestal como los “Montes Vecinales de Mano Común”, una forma de gestión singular, de origen remoto y que representan el 50% de la superficie forestal actual. Esta gestión forestal tradicional está sufriendo profundos cambios que impactan directamente sobre las aves. La búsqueda de formas de manejo que nos permitan avanzar en la gestión sostenible de los ecosistemas forestales es clave y las rapaces nos pueden ayudar a encontrar las formas de gestión que compatibilizan mejor la explotación forestal con la conservación.

El viaje, iniciado en los años ochenta, no ha hecho nada más que empezar. La búsqueda de respuestas nos descubre nuevos interrogantes. Un paso hacia adelante nos muestra horizontes nuevos. Nuestros próximos pasos irán dirigidos a la búsqueda de mejores sistemas de manejo forestal y al estudio de los servicios aportados por las aves. Por ejemplo, el papel de las rapaces forestales en el control de plagas agrícolas. También el papel de los córvidos en la dispersión de árboles nativos de semilla grande como las quercíneas que producen bellotas. Percibidos en el pasado como “alimañas”, los córvidos deberían tener un papel relevante en la gestión forestal del futuro por su papel en la dispersión de las quercíneas y en la diversificación forestal de los cultivos de pinos y eucaliptos.

Rapaces utilizan con preferencia los grandes eucaliptos para situar sus nidos

Miembro del esquipo de investigación (Gonzalo García) escalando a un nido de azor. En el área de estudio, las rapaces utilizan con preferencia los grandes eucaliptos para situar sus nidos. | © Lorenzo Pérez

Los participantes de esta linea de investigación son:

Departamento de Ciencias de la Vida (U.D. Ecología) de la Universidad de Alcalá: Salvador Rebollo, Lorenzo Pérez-Camacho, Gonzalo García-Salgado, Sara Martínez-Hesterkamp, José Manuel Fernández-Pereira.

Facultad de Ciencias Agropecuarias, Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Ecuador: Enrique de la Montaña.

Otras afiliaciones: Alberto Navarro, Miguel Rebollo, Pablo Rebollo y Jorge Meltzer.

 

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