PARQUE REGIONAL DEL SURESTE

A principios de abril participamos en una excursión organizada por SEO-Vanellus al Parque Regional del Sureste. Un territorio que a pesar de su cercanía a la capital madrileña y a las transformaciones que ha sufrido por la mano del hombre conserva una sorprendente riqueza en vida silvestre.

El cernícalo primilla fue la primera especie que avistamos, junto con un nutrido grupo de golondrinas comunes que azarosas reconstruían sus nidos recién llegadas de África.

El cernícalo primilla, hasta los años noventa del siglo pasado, tuvo uno de sus últimos refugios en la región central de la Península Ibérica en la bombardeada iglesia de Justo y Pastor. El edificio fue semidestruido durante la guerra civil que asoló España entre los años 1936 y 1939, conservando únicamente sus muros y fachadas exteriores. Su interior, arrasado, es aprovechado desde entonces por los cernícalos para anidar.

La población de cernícalo primilla comenzó a recuperarse en el centro de la Península a finales del Siglo XX gracias a la construcción de primillares para favorecer su nidificación. Sin embargo, la colonia de la iglesia de Justo y Pastor entró en decadencia debido a la remodelación de sus fachadas y a la fragmentación del territorio de caza circundante por los trazados de la nueva autovía de circunvalación de Madrid (M-50) y al nuevo tren de alta velocidad entre Madrid y Sevilla. Hoy en día la colonia de cernícalo primilla se reduce a tan sólo una o dos parejas reproductoras.

Al abandonar el Caserío de Perales del Río nuestra visión de los acantilados yesíferos del Manzanares era muy mala debido a la niebla, aunque afortunadamente se fue despejando a lo largo de la mañana. En nuestro trayecto caminamos muy cerca de un talud arenoso en el que pudimos apreciar nidos trogloditas de una colonia de avión zapador o, tal vez, abejaruco. Lamentablemente no pudimos apreciar ninguna actividad, probablemente sus inquilinos se encuentren todavía en su viaje de regreso desde África.

Cada vez divisábamos más y más cigüeña blanca, la relativa cercanía del super-vertedero de Valdemingomez y la alimentación suplementaria que aporta se hace notar. Cerca de la villa romana de La Torrecilla pudimos admirar dos, tres y hasta cuatro ejemplares de milano negro, auténticamente espectaculares y preludio de lo que veríamos después.

Nos adentramos más en el Parque Regional atravesando el Manzanares y legando por fin a los acantilados yesíferos. En la zona más cercana al río el número de nidos de cigüeña blanca es muy elevado, algunos árboles cuentan con hasta cinco nidos. Seguimos la falda de los acantilados divisando a los lejos un numeroso grupo de milanos, la mayoría negros aunque según se iba despejando la niebla pudimos descubrir que al menos uno de ellos era un precioso milano real.

Al llegar al punto más alejado de nuestra ruta pudimos avistar, desde una de las antiguas trincheras de la batalla del Guadarrama, unos treinta ejemplares de milano negro elevándose en círculos y, entre ellos, un águila calzada.

Desde este punto comenzamos nuestro camino de retorno, deteniéndonos en los restos del Real Canal del Manzanares, vía fluvial que comunicó Madrid con Toledo hasta mediados del Siglo XIX y que quedó abandonada poco después de inaugurarse el ferrocarril Madrid-Aranjuez. Ya con un sol espléndido volvimos a cruzar el Manzanares admirando decenas de cigüeñas blancas elevándose lentamente en el cielo. Entre ellas un punto negro, un auténtico buitre leonado, una rareza en el Parque Regional.

Fue una gran jornada de birding, el Parque Regional en un corto trayecto nos deleitó con un gran número de especies. SEO-Vanellus nos demostró que en ambientes muy alterados por la mano del hombre también se pueden encontrar auténticas joyas.

Al regresar al Caserío de Perales del Río echamos la vista atrás para despedirnos de este maravilloso lugar. Casi sobre nosotros un grupo de cigüeñas blancas ascendían lentamente, parecían despedirse también. Uno de los pajareros del grupo alzó la voz y dijo: ¡un Ibis sagrado! Que mejor despedida que la visión de esta rareza, un ave cuya presencia es casi desconocida en Madrid.

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